El GPS de la cigüeña

Toda la vida tomando precauciones (eufemismo que sustituye y engloba a las palabras condón, píldora anticonceptiva, DIU…) para no quedarte embarazada y cuando, por fin, decides quedarte embarazada y dejas esas precauciones de lado, a la cigüeña se le estropea el GPS y no encuentra tu casa para dejarte el bebé.

Pasado un tiempo desde que llevas intentándolo, puede suceder que la tensión y las frustraciones dificulten aún más el embarazo. Ocurre que irse a la cama acaba siendo lo más parecido  a ir al dentista: terminas por tener relaciones los días marcados en el calendario como fértiles, te apetezca o no… Y eso mina a cualquier pareja.

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E incluso así, programando el sexo para los días fértiles, o disfrutando de él de manera espontánea y relajada, no consigues concebir. Y pensar que otras personas, con intentarlo una vez –o sin intentarlo y dejando de pensar con la cabeza sólo un momento- se encuentran con un chico que no querían o que no están preparadas para criar… ¡Qué injusto!

Pedir ayuda te evitará muchos problemas

A lo que vamos: has intentado con cuantos métodos naturales se puede probar para tener un bebé (¿Cuántos hay? Pero, ¿no había sólo un método natural para tener un niño?), y no hay manera. Que la cigüeña tiene tan mala idea que todas tus amistades van ya a por la parejita y tú sigues aguantando las miraditas de tus suegros que te piden un nieto, que tu cuñado ya les ha dado uno… Pues como el nene salga como el padre…

En fin, que tras darle muchas vueltas te decides a recurrir a una clínica de reproducción asistida. Siguiendo con la analogía infantil (aunque y ni los niños se lo crean), en este tipo de centros les arreglan el navegador a las cigüeñas. Si bien no es una cuestión (sólo) electrónica.

Las personas que hacen funcionar las máquinas

De hecho, y aunque la tecnología puntera de las clínicas sea fundamental, vamos a dejar el tema de los cables y los ordenadores para otro momento. Lo que nos interesa ahora mismo es el equipo humano, las personas que atienden a las personas:

Es fácil que lleguemos a este tipo de servicios en un estado de frustración importante, cuando no de ansiedad o algo peor. Por tal motivo, antes que el cuerpo, es bueno tratar el alma, la psiqué, que dirían los griegos, de lo que se ocupa, claro, el gabinete psicológico.

Por supuesto, no tendría mucho sentido iniciar un tratamiento contra la infertilidad sin saber las causas de esta. De nuevo vamos a recurrir a un paralelismo, en este caso poco adecuado, puesto que comparamos a personas con máquinas, pero útil en todo caso: ¿te imaginas que el mecánico empieza a dar martillazos sin ton ni son en el motor de tu coche sin saber qué es lo que causa ese ruidito?

Para saber qué ocurre y cómo tratarlo, la clínica cuenta con un equipo de médicos especialistas en fertilidad, biólogos con amplia experiencia en embriología, urólogos (al fin y al cabo, la causa de no tener descendencia puede estar tanto en el hombre como en la mujer), los mencionados psicólogos… Todo un grupo multidisciplinar que, si bien no hace milagros, sí que ofrece cuanto un trabajo serio y profesional puede ofrecer.

Es por eso, porque no es sólo cuestión de suerte, ni lo es exclusivamente de tecnología o de conocimientos, que siempre que surjan dificultades para concebir podemos hacer uso de los servicios de una clínica de reproducción asistida. Al fin y al cabo, a veces la cigüeña sólo necesita un empujoncito.

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