Decálogo para ser un buen amigo

Decálogo para ser un buen amigo

La amistad enriquece tu vida, te ayuda a sentirte mejor contigo mismo, disfrutas de la rutina cotidiana, tienes la ilusión de poder compartir tu mundo con más gente a la que aprecias y te corresponde del mismo modo. Sin embargo, pocas personas se paran a pensar de verdad en la importancia de nutrir los lazos de amistad de una forma efectiva, igual que se hace con una historia de amor. Aquí tienes un decálogo positivo para poder ser un buen amigo:

1. En primer lugar, quiérete a ti mismo y así, también te será más fácil querer a los demás. Por ello, empieza a ser generoso contigo mismo, acepta tus virtudes y defectos, no quieras fingir ser alguien diferente… Sé auténtico y así también, habrá personas que te verán con buenos ojos.

2.Déjate conocer. Si pones un muro entre ti y el resto del mundo, entonces, es muy difícil que puedas encontrar a otras personas que disfruten al cien por cien contigo. Se trata de ser flexible, mantener inquietudes y curiosidad sana a la hora de conocer gente nueva. No se trata de dejar de lado los contactos que ya tienes sino de tener nuevos horizontes.

3. Un buen amigo es aquel que está no sólo en los momentos de alegría y de ilusión, sino también, en los momentos de dificultad. Alguien que sólo comparte contigo tus alegrías es un compañero de buenos momentos pero no alguien con quien poder contar en una situación de tristeza.

4. En la sociedad del individualismo es indispensable creer en la amistad para poder crecer como persona.

5. No se pueden tener muchos íntimos amigos, sencillamente, porque el tiempo es limitado y la capacidad humana de amar también lo es.

6. Es positivo tener un criterio selectivo a la hora de elegir a los verdaderos amigos.

7. Toma la iniciativa en los planes, planea nuevas actividades, sé un buen anfitrión en casa de veladas agradables…

8. Un amigo se muestra no sólo en las palabras sino también, en los hechos.

9. El mayor tesoro que tiene un ser humano es la amistad y el amor. Así, todos aprendemos a dar más valor a la espiritualidad y menos a lo material.

10. Cada día es posible aprender a querer mejor.

Imagen: Chica de a Pie

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